El consumo de madera contribuye a la lucha contra el cambio climático
Se estima que por cada metro cúbico de madera, un árbol joven ha absorbido una tonelada de CO2 y a cambio, ha producido 0,7 toneladas de oxígeno. De ahí que las poblaciones forestales reciban el nombre de “sumideros de CO2” por su capacidad de almacenamiento de este componente contaminante.
La gestión sostenible de los bosques, por la que apuesta la industria maderera actual, implica una ordenación de nuestros montes para mantener ese ritmo de absorción de CO2 de la atmósfera, y contribuir así a la lucha contra el cambio climático.
La manipulación de la madera requiere menor consumo de agua y energía
Está comprobado que en los procesos de fabricación de objetos de madera, como el pelado, aserrado, desenrollado, clavado, grapado, etc. se consume menos energía que en la manipulación de otros materiales, lo que supone menos emisiones de CO2. Además, también resulta menor el consumo de agua necesario para la manipulación.